Se halla su mirada perdida
Y se ven brotar palabras mudas
de sus ojos.
A flor de piel y de labio
dibuja aquél rostro
Y contempla memorias admirables,
las recrea en el aire
Enmudece ante la nada.
ante su imagen que agudiza la silente transparencia
Y las preguntas circundantes.
Encontrar al héroe de batalla decaído
Brindándole con sus ojos la intrínseca bondad disfrazada del mayor don de los dioses.
Y cómo decir
cómo decirle que no
cómo negar
cómo negarse sin fallar y sin fallarse
-para poder curar la herida abierta
sin ultrajar la verdad y la pureza-
Cómo creer que el héroe ha vuelto a casa después de tanta guerra
y cómo creer que existe la bondad después de la desidia.
Cómo encontrar un hogar cálido en un par ojos caídos
Inundadas retinas de tantas crueles verdades...
Y cómo calmar una sed colmada de tanto vacío
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